
Punat → Malinska
La mayoría de las tripulaciones aprovechan esta primera etapa para poner el barco a punto más que para hacer millas. Son solo ocho millas por la costa occidental de Krk, así que no hay prisa por dejar la base. Malinska tiene un largo paseo marítimo a la sombra de los pinos y un puerto pequeño que se llena enseguida en julio, así que conviene estar amarrado a media tarde. El pueblo en sí es tranquilo. Lo que hace especial la escala está tierra adentro: Vrbnik, la aldea encaramada al acantilado donde se cultiva la Žlahtina, el blanco autóctono de Krk. Allí arriba, la Konoba Nada lleva más de cincuenta años cocinando y sirve vino de su propia bodega; el rape en salsa de Žlahtina es el plato que hay que pedir. De vuelta al barco, un baño tranquilo en Porto Bay antes de cenar acaba de meter a todos en el ritmo del chárter.
Qué hacer
Probar la Žlahtina en la Konoba Nada, Vrbnik
Pasear el paseo marítimo de Malinska entre pinos
Darse un baño en Porto Bay antes de cenar
Subir tierra adentro a los acantilados de Vrbnik
Consejo de amarre
La Marina Malinska es pequeña y se llena en verano, así que reserva con antelación. Si está completa o prefieres una noche más tranquila, fondea en Porto Bay, justo a la salida, y entra con la auxiliar.






