
Paros → Naxos
Seis millas apenas son una travesía, y eso le va bien al primer día. Cruzáis el canal entre Naxos y Paros con las velas a medio cargar, cogéis el tacto del barco y os metéis en el muelle del pueblo a primera hora de la tarde. El puerto de Naxos es el más benévolo de toda la vuelta, protegido gire el viento hacia donde gire. Antes de cenar, cruzad la calzada hasta el islote de Palatia. La Portara, un único marco de mármol que quedó en pie de un templo a Apolo que nunca se terminó, recoge la última luz y se llena de gente y de cámaras. El interior merece una mañana si la tenéis: el valle de Tragea, la vieja destilería de cidra de Halki, el kitro servido solo con hielo. Aquí es fácil aprovisionarse, así que llenad la despensa ahora, con las estanterías completas, para las etapas largas hacia las Pequeñas Cícladas.
Qué hacer
Atardecer en la puerta de mármol de la Portara
Cata de kitro en la destilería Vallindras de Halki
Subir el monte Zas, el techo de las Cícladas
Bañarse en las arenas de Agios Prokopios
Consejo de amarre
Amarre de popa en el muelle de Naxos, unos 30-50 euros la noche con luz y agua. Aguanta cualquier viento y rara vez se llena, así que no hace falta correr para llegar.





