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Ruta · 7 días · circularRuta de chárter · Catalonia

Palamós circular.

Siete días de navegación desde Palamós por la Costa Brava: Tossa, Lloret y Blanes, y la costa del Maresme hasta Calella y Mataró, con regreso.

La ruta

La ruta día a día

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Platja d'Aro
Día 1

PalamósPlatja d'Aro

Un salto fácil de seis millas hacia el sur para que la tripulación se asiente, pasando junto a los islotes Formigues donde una vez se enfrentaron dos flotas.

Distancia

3 MN

Navegación

~0,6 h a 5 nudos

De un vistazo

La ruta de un vistazo

Mejor temporada

mayo – mediados de octubre (temporada alta jun – sep)

Duración

7 días

Salida

Palamós

Zona de navegación

Catalonia

Resumen de la ruta

Haz clic en cualquier día para volver al mapa y ver sus fotos, su relato y su consejo de amarre.

La historia completa

El viaje día a día

Fondeaderos con nombre, consejos de amarre y planes para cada etapa de la semana — el mapa te acompaña mientras haces scroll.

Día 1 / 7
Platja d'Aro
1
Día 1

PalamósPlatja d'Aro

La primera etapa es corta a propósito. Seis millas costa abajo permiten que la tripulación se haga al barco, ordene los cabos y le coja el pulso antes de nada más largo. A cosa de una milla, los islotes Formigues asoman sobre el agua, bajos y rocosos; aquí chocaron una flota francesa y otra aragonesa allá por 1285, y hoy el fondo que los rodea da un buen esnórquel si el mar está en calma. Port d'Aro te recibe de popa y te resguarda de cualquier viento del norte, aunque en una noche tranquila la bahía de fuera agarra bien sobre arena a cinco o siete metros. En tierra, el Camí de Ronda recorre los cabos al norte y al sur de la playa. Nosotros solemos cerrar el día con un plato de suquet de peix en Villa Mas, el guiso de pescado que en esta costa clavan como en pocos sitios.

Qué hacer

Esnórquel en las Illes Formigues, escenario de batalla

Caminar los cabos del Camí de Ronda

Suquet de peix en Villa Mas

Bañarse en la gran media luna de Platja d'Aro

Consejo de amarre

Port d'Aro te amarra de popa y se mantiene tranquilo incluso con viento del norte; reserva con antelación en julio y agosto. Si el parte viene estable, la bahía abierta agarra bien sobre arena a cinco o siete metros.

Sant Feliu de Guíxols
2
Día 2

Platja d'AroSant Feliu de Guíxols

Cuatro millas no son nada, así que no hay prisa por largar amarras. Sant Feliu hizo su dinero con el corcho y el Modernisme, y ambos siguen a la vista en las calles de detrás del paseo. En el centro se alza el viejo monasterio benedictino, con sus arcos de herradura rojizos del siglo X, que bien merecen los diez minutos de paseo cuesta arriba. La marina te deja de popa y te quita el norte del través. Desde el muelle, el Camí de Ronda sube hacia el norte por los acantilados hasta Cala Salionç, una cala a la que solo se llega a pie o en auxiliar, lo que la mantiene tranquila incluso en agosto. Pide un cremat antes de cenar, ese ron flambeado con café que preparaban los pescadores, en el Bar Bistrot. En los talleres del casco antiguo todavía venden corcho en plancha si quieres un recuerdo distinto.

Qué hacer

Ver el monasterio benedictino del siglo X

Ir en auxiliar hasta la cala de Cala Salionç

Café cremat en el Bar Bistrot

Comprar corcho en los talleres del casco antiguo

Consejo de amarre

La marina de Sant Feliu te amarra de popa y corta el viento del norte. Si prefieres parar a nadar, Cala Salionç agarra sobre fondo rocoso a cinco o siete metros, pero solo con tiempo estable.

Tossa de Mar
3
Día 3

Sant FeliuTossa de Mar

Sal antes de las nueve si puedes. El puerto de Tossa es pequeño y las plazas vuelan, normalmente agotadas hacia las cuatro en temporada alta, así que madrugar compensa. Todo el mundo viene por la Vila Vella, las murallas del siglo XII que aún coronan el promontorio sobre la playa. Ningún otro pueblo de esta costa conservó su recinto como lo hizo Tossa, y subir por sus puertas al atardecer, con las luces encendiéndose abajo, es la imagen que te llevarás. Si el puerto está lleno, fondea en Cala Giverola, justo al norte, arena limpia a cuatro o seis metros y agua color piscina. Para cenar, Can Simón borda el mar i muntanya, ese guiso que casa gambas con conejo o pollo. Reserva.

Qué hacer

Recorrer las murallas medievales de la Vila Vella

Fondear y nadar en Cala Giverola

Mar i muntanya en Can Simón

Ver la puesta de sol desde las murallas del acantilado

Consejo de amarre

En Tossa el sitio se acaba pronto las tardes de verano; amárrate antes de las cuatro o fondea en la vecina Cala Giverola, fondo de arena, cuatro a seis metros.

Lloret de Mar
4
Día 4

TossaLloret de Mar

Lloret es donde la Costa Brava se pone comercial, y o te dejas llevar por el bullicio o buscas los rincones tranquilos. Lo que no hay que perderse es el jardín de Santa Clotilde, trazado en 1919 sobre terrazas que bajan por el acantilado hacia el agua, todo avenidas de cipreses y escaleras de piedra con el mar llenando los huecos. Una milla al sur del paseo, Cala Banys se mete entre los pinos y ofrece un fondeadero más tranquilo que la playa principal, buen tenedero sobre arena a cuatro o seis metros. La marina te coge de popa si prefieres dormir amarrado. En la playa central alquilan de todo para jugar en el agua, y si te apetece una copa con vistas, las terrazas sobre las rocas cumplen. Luego el pueblo despierta, y tú decides si te unes o vuelves a bordo.

Qué hacer

Pasear los jardines en terrazas de Santa Clotilde

Fondear en Cala Banys, entre los pinos

Alquilar una moto de agua en la playa central

Copa al atardecer en las terrazas del acantilado

Consejo de amarre

La marina de Lloret te amarra de popa; el fondeadero de la playa del pueblo rola con cualquier mar de fondo del sur. Para una noche más tranquila, Cala Banys, una milla al sur, agarra sobre arena a cuatro o seis metros.

Blanes
5
Día 5

LloretBlanes

Blanes marca la costura. Al sur de aquí los acantilados ceden ante la arena llana del Maresme, así que estas son las últimas calas de Costa Brava propiamente dicha por un buen rato. Sobre el puerto, el jardín Marimurtra crece desde 1928, una colección de cactus y plantas mediterráneas asomada al acantilado con caída recta sobre el azul; su mirador ofrece una de las mejores vistas al mar de toda la costa. Dobla hacia las Coves d'Ànfores y encontrarás arcos de roca que se bucean de maravilla con agua clara. El puerto te quita el norte, o fondea a la vuelta en Cala Sant Francesc sobre arena a cuatro o seis metros. Sa Palomera, el peñasco que parte la playa del pueblo, marca el inicio oficial de la Costa Brava y merece la breve subida. Prueba la esqueixada, la ensalada fría de bacalao, en El Trull.

Qué hacer

Visitar el jardín botánico Marimurtra, de 1928

Esnórquel en los arcos de las Coves d'Ànfores

Esqueixada de bacalao en El Trull

Subir a Sa Palomera por las vistas

Consejo de amarre

Port de Blanes te resguarda del norte y queda a mano del pueblo. Con tiempo estable, Cala Sant Francesc, pasada la punta, agarra sobre arena a cuatro o seis metros.

Calella
6
Día 6

BlanesCalella

Hoy cambia el carácter. Esto ya es el Maresme, playas largas con la vía del tren detrás y nada del drama de la costa rocosa que dejas atrás. Al salir de Blanes, métete en Cala Sant Francesc para un baño antes de que mande la arena; solo se llega por agua, y eso mantiene a raya a la gente. La postal de Calella es su faro, una torre del siglo XIX en el cabo a la que se llega a pie por el Camí de Ronda, un buen paseo con el mar de un lado todo el rato. El puerto te amarra de popa y te quita el norte. Aquí es fácil aprovisionarse. Pídete un pa amb tomàquet, ese pan restregado con tomate y aceite que sale en toda mesa catalana, en cualquier bar del muelle, y si hay una sardana en el paseo, párate a ver girar el círculo.

Qué hacer

Ir por el Camí de Ronda hasta el faro

Bañarse en Cala Sant Francesc, solo por mar

Pa amb tomàquet en un bar del muelle

Ver una sardana en el paseo marítimo

Consejo de amarre

Port de Calella te amarra de popa y resguarda del norte. Bajando desde Blanes, Cala Sant Francesc agarra sobre arena a cuatro o seis metros para una parada de baño.

Mataró
7
Día 7

CalellaPalamós

El último día es el largo, unas veinticuatro millas, así que pon el café y larga amarras temprano. Si la tripulación quiere un baño más, Cala Sant Simó, en el lado sur de Mataró, es una buena parada antes de meterte en la travesía. Después toca una singladura constante de regreso a Palamós, el puerto base, así que ojo con la brisa de la tarde, que suele entrar del suroeste y puede levantar picada a primera hora de la tarde. Llama por adelantado para el combustible y llena en el pantalán de la bocana antes de coger tu plaza; te ahorra el lío de la mañana. Marina Palamós te deja de popa con muertos y queda resguardada del norte. Al caer la luz, el faro de Palamós se enciende para la última foto del viaje, y los restaurantes del muelle están ahí mismo para la cena de despedida.

Qué hacer

Último baño en Cala Sant Simó, Mataró

Repostar en el pantalán de Marina Palamós

Fotografiar el faro de Palamós al atardecer

Cena de despedida en el muelle de Palamós

Consejo de amarre

Marina Palamós te amarra de popa con muertos y resguarda del norte. Reposta en el pantalán de la bocana antes de amarrar, y reserva plaza con antelación un fin de semana de verano.

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