
Palamós → Platja d'Aro
La primera etapa es corta a propósito. Seis millas costa abajo permiten que la tripulación se haga al barco, ordene los cabos y le coja el pulso antes de nada más largo. A cosa de una milla, los islotes Formigues asoman sobre el agua, bajos y rocosos; aquí chocaron una flota francesa y otra aragonesa allá por 1285, y hoy el fondo que los rodea da un buen esnórquel si el mar está en calma. Port d'Aro te recibe de popa y te resguarda de cualquier viento del norte, aunque en una noche tranquila la bahía de fuera agarra bien sobre arena a cinco o siete metros. En tierra, el Camí de Ronda recorre los cabos al norte y al sur de la playa. Nosotros solemos cerrar el día con un plato de suquet de peix en Villa Mas, el guiso de pescado que en esta costa clavan como en pocos sitios.
Qué hacer
Esnórquel en las Illes Formigues, escenario de batalla
Caminar los cabos del Camí de Ronda
Suquet de peix en Villa Mas
Bañarse en la gran media luna de Platja d'Aro
Consejo de amarre
Port d'Aro te amarra de popa y se mantiene tranquilo incluso con viento del norte; reserva con antelación en julio y agosto. Si el parte viene estable, la bahía abierta agarra bien sobre arena a cinco o siete metros.






