
Le Crouesty → Vannes
La primera etapa es corta, pero manda el reloj, no la corredera. Calcula la salida para que la creciente te lleve por el paso entre Port-Navalo y Kerpenhir, donde la corriente de la Jument tira fuerte con coeficientes grandes. Ya dentro, el agua se calma y el canal hacia Vannes serpentea entre parques de ostras y orillas bajas y verdes. La marina está en pleno casco antiguo, y se entra por un puente giratorio y un umbral que solo abren cerca de la pleamar, así que consulta el horario antes de comprometerte. En tierra, las murallas y los lavaderos junto al Marle merecen una hora, y las callejuelas detrás de la catedral están llenas de creperías. Solemos llegar con tiempo para pasear la muralla antes de cenar. Compra aquí el pan y el café: es la parada mejor surtida de toda la vuelta.
Qué hacer
Pasea las murallas medievales sobre los lavaderos
Cena de crepes en las callejuelas del casco antiguo
Catedral de Saint-Pierre y Place Henri IV
Aprovisiona a fondo en el mercado del centro
Consejo de amarre
El puente giratorio y el umbral de la dársena de Vannes solo abren en una ventana alrededor de la pleamar, así que ajusta llegada y salida al horario publicado. Los amarres están en pleno centro y se llenan en julio, así que llama antes a la capitainerie.





