
Sorrento → Positano
Recoge el barco en Marina Piccola y dedica la mañana a organizar el equipo antes de largar amarras. El tramo al oeste y luego al sur es corto, pero Punta Campanella es una reserva marina donde la corriente puede empujar fuerte contra el cabo, así que solemos doblarlo con algo de motor de reserva. Una vez fuera, la costa se abre y Positano trepa por la ladera delante de ti. A tres millas están los islotes de Li Galli, las viejas rocas de las Sirenas, privados y dignos de una pasada lenta. Positano funciona con boyas, no con amarres. Llama pronto a la capitanía para que te guarden una frente a Spiaggia Grande y, si el campo está lleno, métete al oeste, a Fornillo, y fondea sobre arena. Las noches aquí son de escaleras entre acantilados y una delizia al limone bien fría.
Qué hacer
Subir las escaleras hasta la iglesia de Santa Maria Assunta
Bañarse en la playa de Fornillo antes del gentío
Una delizia al limone fría en un bar sobre el acantilado
Caminar un tramo del Sendero de los Dioses
Consejo de amarre
En Positano solo hay boyas, unos €80–150 la noche en temporada punta, así que llama antes a la capitanía en vez de presentarte con esperanza. La bahía de Fornillo es el plan B: buen agarre sobre arena en 6–8 m, resguardada del norte pero abierta al libeccio del sur.






